El Belén de Tirisiti

Cada pueblo, de acuerdo con sus tradiciones, celebra la Navidad con diferentes actos, algunos de origen profano, pero ligados al espíritu religioso y ancestral. Alcoi no escapa a la influencia de estos fenómenos culturales y sociales y en 1885 pone en pie un retablo del nacimiento de Cristo destinado a un público infantil: El Belén de Tirisiti.

Respecto al origen del retablo, sabemos que en la década de 1870 a 1880 ya existían en Alcoi tres empresas de este tipo conocidas popularmente por los nombres de sus propietarios: el tío Salguero, Pepe El Cullerotero y José Esteve Carbonell. A partir de 1904 el belenista Pepe Esteve acaricia la idea de unificar los tres belenes y hacer uno solo más grande y poderoso. Poco tiempo después consiguió hacer realidad su ilusión y abre los tres barracones con un repertorio aumentado y con los títeres renovados. A partir de este momento comienza un largo itinerario para la familia Esteve y su belén, que se prolongará hasta el final de la Guerra Civil.

En la década de 1940 a 1950 el Tirisiti vive su momento de plenitud, se trata de unos años dorados con una actividad constante. Pero llega el momento en que el belenista se cansa y en 1960 hace pública su voluntad de vender el belén. La trayectoria del Tirisiti durante los próximos años será bastante inestable, cambia a menudo de propietarios y pasa largas temporadas de inactividad. En 1973 se hace cargo de él la Asociación de Amigos y Damas de los Reyes Magos, que inicia una nueva etapa de representaciones. Este periodo de renacimiento será muy corto, ya que el 22 de agosto de 1975 se produce el hundimiento del edificio donde se encuentra el retablo y el belén queda destruido íntegramente. En diciembre de ese mismo año, la Asociación quiere poner en escena una vez más el belén y, de una forma precipitada, intentan reconstruirlo. Así nace un nuevo belén bastante despersonalizado, pero que mantiene la estructura y contenidos originales. Poco tiempo después, una compañía de títeres alcoyana se hace cargo de él, hasta que en el año 1989 el Ayuntamiento de Alcoi asume la propiedad del Tirisiti y pone en marcha un proyecto de reconstrucción integral dirigido por Alejandro Soler.  A partir del año 1990 el nuevo barracón de madera se instala en la Glorieta y todos los años abre sus puertas durante el mes de diciembre.

El argumento principal de la función de títeres narra el pasaje del nacimiento de Cristo: el ángel anunciador, los pastores, los Reyes Magos, la escapada de la Sagrada Familia a Egipto, etc. Estos son los personajes y motivos dramáticos que constituyen la primera parte, propia de un acto sacro de Navidad. Pero llega un momento en que terminan las secuencias del Nuevo Testamento y comienzan a aparecer elementos folclóricos, hechos anecdóticos y personajes populares de la sociedad alcoyana del momento.

LA TARTANA TEATRO

La Tartana Teatro inicia un periodo de formación con el gran titiritero Francisco Peralta hasta que nacen como formación teatral en 1977. Ya desde sus inicios se decantan por la acción visual y por la presencia de la marioneta y del objeto como elementos básicos de la escena. A partir de 1987 la compañía remodela su organización, refuerza el equipo artístico y empieza una nueva etapa donde el placer por el riesgo se transforma en un trabajo riguroso e inmerso en el teatro contemporáneo. Juan Muñoz y Carlos Marquerie son los responsables artísticos de esta etapa tan fructífera, en la que consiguen un gran reconocimiento. La periodista Rosana Torres los ha considerado “unos revolucionarios de la escena” y dijo que “su teatro estaba impregnado de coherencia y de imágenes bellísimas, muy difíciles de olvidar”. De este periodo son los espectáculos Es peligroso asomarse, Lear, La flauta mágica, Medea Material, etc. Precisamente La flauta mágica se estrenó en Ontinyent el verano de 1988 dentro del programa de la Mostra Internacional de Titelles.

A partir de 1996 Juan Muñoz dirige en solitario a La Tartana y empieza una nueva etapa caracterizada por la producción de espectáculos para público familiar y por la vinculación a la Sala Pradillo de Madrid, que se convertirá en centro de creación para la compañía. Estrenarán nuevas producciones como La Roca y la colina (1996), Frankestein (Premi Max 1988), Las aventuras del Barón (1998), Fausto, un alma para Mefisto (2001), El niño y los sortilegios (2005), Piratas (2006) y Vacamioneta (2008).